Homenaje al Maestro Néstor Raúl Sánchez Baptista

Homenaje al Maestro Néstor Raúl Sánchez Baptista

El principal motor de la academia son los docentes, en indisoluble binomio con los estudiantes. Sin este binomio, la escuela, el colegio, las instituciones de educación superior como las universidades serían estructuras vacías, frías, estáticas, inertes. Nada se descubre o se inventa con esta postura, pero sí es necesario recalcarla una y mil veces, máxime con el desarrollo tecnológico y su última moda: la inteligencia artificial.

Los estudiantes son pasajeros, temporales, sin desconocer el sentido de pertenencia institucional que se logre incentivar en mayor o menor grado de acuerdo con el firme compromiso de la institución con la excelencia académica. Cuando esto se logra, el sentido de pertenencia jamás se borra. Por el contrario, cada día se cultiva con el éxito en el ejercicio profesional. También las directivas, y buena parte del personal administrativo y de servicios generales, suelen ser transitorios.

Y, generalmente, acontece que los docentes son quienes permanecen por más tiempo en las instituciones de educación. No obstante la inestabilidad laboral que con alguna frecuencia se observa, algunos logran permanecer durante décadas. En sus más diversos roles, como la docencia, la investigación y la extensión o proyección social, son quienes construyen la columna vertebral en la academia, o sea, la comunidad académica.

A nivel universitario se observan las más diversas expresiones de docentes. Hay quienes se emplean como docentes por razones meramente económicas, lo que es legítimo. Otros buscan mayor posicionamiento social, mayor visibilidad. Hay quienes buscan ser docentes universitarios con el propósito de cumplir requisitos para algún cargo. Pero los hay, que son la mayoría, por vocación, por pasión, por compromiso ético y social con la juventud y con la sociedad en general. De la misma manera, es importante recordar que se suele utilizar el término profesor o maestro. El primero, como calificativo para todo aquel que ejerce la docencia. El segundo, para ciertos docentes que llegan a un nivel tal que dejan huella, que son dignos de admiración y de emulación. El sueño de quienes ejercen la docencia como proyecto de vida es que lo exalten como maestro.

En esta última categoría, sin lugar a duda, se ubica a Néstor Raúl Sánchez Baptista (Q.E.P.D.). No soy el único en afirmarlo. Se escucha por doquier.

Tuve la fortuna de ser su estudiante en pregrado de derecho en la Universidad Libre, aprendiendo y disfrutando la asignatura de Derecho Procesal Administrativo; y, como la vida a uno lo premia varias veces, también, en mi amada Alma Mater, fui su discente en la Especialización de Derecho Administrativo. Lo recuerdo como si fuera ayer: su puntualidad, su elegancia, sus buenos modales, su exquisito pero sencillo léxico, su claridad pedagógica, su postura, su objetividad al evaluar, el respeto por los estudiantes, sus conocimientos. Me llamó la atención su memoria y su esquema pedagógico. En una clase, que iniciaba a las 7:00 pm, empezaba a escribir en el extremo izquierdo del tablero, en varios colores, con claridad absoluta, para terminar a las 8:30 pm, en el extremo derecho. En mi época de estudiante no existía la facilidad de sacar fotos en celulares como hoy. Si hubiese existido, de seguro tendría las fotos de todas sus clases como material insuperable del Derecho Procesal Administrativo.

También tuve la ocasión, por aquellas cosas sobresalientes de la vida, de ser su compañero de trabajo en la Universidad Libre, cuando él se desempeñaba como Director del Instituto de Posgrados de la Facultad de Derecho. Igual, pulcritud en todo lo que hacía. Empero, lo más importante para mí fueron sus sabios y oportunos consejos. En fin, demostró templanza en todo momento.

Las señaladas y afortunas circunstancias, me concedieron el premio mayor, el de no se lo puedo creer cuando era su estudiante: la amistad. En este ambiente, su principal tema de conversación era su familia. Con el tiempo, descubrí sus virtudes en esta faceta de su vida. Un excelente hijo, hermano, esposo, padre y abuelo. Lo testimoniaron y lo testimonian sus padres, el abogado Luis Carlos Sánchez y la señora Graciela Baptista; sus hermanos Alberto, Fernando, Magda y Soledad; sus hijos Verónica, Daniel Augusto y Néstor Raúl; Sus nietos Tomás, María Paula, Valentina, Aurelia, Andrés Felipe y Mateo.

Mención especial merece su esposa, la señora Aleira. La conocí antes de conocerla personalmente, por la invocación que con un sincero amor y admiración hacia ella expresaba el Maestro Sánchez en nuestras conversas. Y, en una entrevista que con generosidad me brindó, no obstante el momento tan difícil por el que está pasando, puede observar varios sentimientos cuando invocábamos su nombre: admiración, amor cristalino, gratitud y, por supuesto, profundo dolor por su partida. Me contó que, por razones de vecindad, se conocieron a los ocho años, que luego de un lapso se reencontraron y tuvieron un noviazgo concomitante con los estudios de derecho en la Universidad Nacional, y en 1981 se casaron. 46 años de matrimonio. Toda una vida juntos, brindándose afecto, cariño, solidaridad, compañía y construyendo una linda familia, orgullo del Maestro.

Me comentó que al doctor Sánchez le gustaba oír radio, leer, compartir con los nietos, bailar. Que amaba a Barranquilla, no obstante que nació en el emblemático barrio Ricaurte de Bogotá. Que era hincha fiel y apasionado de Millonarios. Como narró que el Maestro Sánchez era un excelente papá, un esposo intachable y responsable, un hermano solidario, que era dado a la familia, que fue un hijo respetuoso, de manera atrevida le pregunté si tenía defectos, a lo cual respondió que era de mal genio. Me hizo caer en cuenta que menos mal nunca le hice una broma sobre Millonarios, pues uno de sus amigos que tuvo tal osadía perdió su amistad de manera irreconciliable.

Por último, de lo que también fui testigo, resalto que fue un destacado abogado litigante y excelente magistrado auxiliar del Consejo de Estado. Y, que no obstante ser egresado de la Universidad Nacional, por décadas se realizó como académico en la Universidad Libre. Entonces, el aprecio y admiración que en mí despertó, estuvo abonado porque parecía más unilibrista que muchos unilibristas. No disimulaba su amor y gratitud hacia la Universidad Libre.

El doctor Sánchez dejó huella. Huella imborrable. Además de lo referido, su libro, su obra cumbre sobre Derecho Procesal Administrativo, es la mayor evidencia. En julio 21 de 2025, se despidió pero se quedó entre nosotros.

7 comentarios

  1. Víctor M. Celis

    Que homenaje tan hermoso, que narrativa tan cautivadora, que orgullosos se deben sentir, familiares y amigos del maestro Sánchez, que le hayan dedicado una columna con tan bellas y palabras y exquisito agradecimiento.

  2. Juan Pabón Arrieta

    Excelente semblanza de un humanista. Nuestra amistad se inició en las aulas del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en 1982 cursando la especialización en derecho administrativo y nos veíamos en Barranquilla cuando venía a dictar clases

  3. Raul Betancourt

    Excelente nota Jesus Hernando, como no admirar a mi profe y maestro como tu en estas lineas lo expresas, un gran ser humano que co tribuyo al fortalecomiento espiritual e intelectual de los que fuimos sus alumnos y tambien sus amigos

  4. Concuerdo con el Dr Alvarez, ademas siempre me impresionó que a pesar de su trayectoria profesional era una persona muy sencilla en el trato con sus alumnos, y de una vocación por la docencia admirable.

  5. León José Jaramillo Zuleta

    Muy merecido homenaje al maestro Néstor Raul Sánchez: Fue un docente completo y entregado al arte de enseñar!

  6. Ruben Alberto Duarte Cuadros

    Mi apreciado y respetado Dr. Jesus Hernando ALVAREZ, amigo y colega de muchas buenas batallas, en hora buena, aparece esta semblanza de nuestro siempre muy querido Dr. Nestor Raul Sánchez Batista, que entre los buenos recuerdos está el de su generosa amistad que brindaba sin intereses, ni dobleces, gracias y felicitaciones por esta bella semblanza del amigo y maestro de la vida académica.

  7. Gabriel Valbuena

    Excelente homenaje al muy ilustre maestro Néstor Raúl Sánchez Baptista, a quien admiré entrañablemente por su amable manera de ser, su sencillez, la rectitud de su conducta, su pasión por el derecho y su apostolado docente.

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